sábado, 20 de marzo de 2010

NUNCA ES TARDE PARA APRENDER


Nunca es tarde si la dicha es buena o Más vale tarde que nunca, son refranes que se pueden identificar con la educación de adultos.
La mayoría de las personas que asisten a centros de educación de adultos son chavales que no estudiaron en su momento, y que ahora vuelven porque les interesa de verdad, no porque lo vieran como una obligación. Algunos de los motivos por los que dejaban de estudiar eran porque querían ganar más dinero o porque nadie de su alrededor estudiaba.
Los motivos que hacen a estas personas volver a estudiar son llegar a una satisfacción personal, pasar el tiempo o acceder a un trabajo mejor.
Muchos de ellos compaginan los estudios por la tarde con su trabajo. Últimamente se ha notado una precariedad laboral que antes no se veía. Ahora, muchos alumnos dejan de asistir a clase porque le cambian el horario laboral, se le acaba el contrato, etc.
La mayoría de los alumnos suelen estar alrededor de los 16 a 24 años. En los primeros tramos de educación básica el perfil que se da mayoritariamente es de mujer mayor y desocupada. También se imparten clases de español para extranjeros.
Algunos problemas que se ven son que la prueba de acceso no es científica ni valora las aptitudes de cada persona. También que se deberían incluir ciclos de grado medio en los centros de adultos.

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